Lema institucional 2026

𝕄𝕒𝕣𝕚𝕤𝕥𝕒𝕤, 𝕔𝕠𝕟𝕤𝕥𝕣𝕦𝕔𝕥𝕠𝕣𝕖𝕤 𝕕𝕖 𝕖𝕤𝕡𝕖𝕣𝕒𝕟𝕫𝕒✨

Comenzamos un nuevo año renovando y reafirmando nuestra visión esperanzada del futuro, de nuestra comunidad y de la sociedad que construimos a través de nuestro proyecto educativo.

Desde siempre, el fuego ha sido lugar de encuentro. 🔥
Alrededor del fuego se contaban historias, se compartía el pan, se aprendía a escuchar.
El fuego reúne. El fuego ilumina. El fuego da calor cuando el clima es frío.

Pero el fuego también enseña algo más profundo: sólo permanece encendido cuando alguien lo cuida.

“Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o para colocarla debajo de la cama”. Lucas 8, 16

El Papa Francisco nos hablaba de la alegría que no es ruido. No es euforia pasajera.
Es una llama interior.
Y decía también: “El bien siempre tiende a comunicarse.”
Como el fuego. La alegría verdadera no se encierra. Se comparte. Se contagia. Se multiplica.

Nuestro lema 2026 nos desafía.
No dice soñadores aislados. No dice espectadores. Dice constructores.
Y construir esperanza es crear vínculos donde nadie quede afuera del círculo.

Ser Marista hoy es elegir qué fuego encendemos.
No el fuego que divide. No el fuego que consume.
Sino el fuego que ilumina el rostro del otro. El fuego que acompaña. El fuego que da sentido.

Como comunidad educativa, estamos llamados a ser ese fuego.
Un fuego que escucha. Un fuego que incluye. Un fuego que transforma.

Que este año 2026 podamos ser llama viva en medio de nuestra sociedad.
Que quien se acerque a nuestra comunidad encuentre calor, respeto y esperanza.
Que cada aula, cada patio, cada encuentro sea un pequeño fogón donde la alegría del Evangelio se haga visible.

Porque la esperanza no se impone. Se construye. Y se construye juntos.
Que esta llama nos recuerde quiénes somos. Y para qué estamos.

𝗠𝗮𝗿𝗶𝘀𝘁𝗮𝘀, 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻𝘇𝗮.

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